El Samurai del Cine Akira Kurosawa

Publicado en por MVEGAV

 


Cuervos

Esta brillante viñeta de color fue interpretada por Martin Scorsese como Vincent van Gogh.

Un estudiante de arte se encuentra dentro del mundo vibrante y a veces caótico dentro de la ilustración de van Gogh, donde conoce al artista en un campo y conversa con él. El estudiante en un momento pierde la huella del artista (quien pierde una oreja y se acerca al final de su vida) y viaja a través de otras obras tratando de encontrarlo. La pintura de Van Gogh Campos de trigo con cuervos resulta ser un elemento importante en este sueño. Para este sueño, Kurosawa ocupa el preludio N.º 15 en Re bemol mayor del compositor polaco Frédéric Chopin.

 

El Pueblo de los Molinos de Agua

Un joven entra en un tranquilo pueblo, donde cada casa o construcción dispone de un molino de agua. El viajero se encuentra con un hombre viejo y sabio que está arreglando una rueda de un molino de agua que se ha descompuesto. El anciano explica que las personas de su pueblo decidieron renunciar a la contaminación que produce la tecnología moderna y optaron por regresar a una era más buena y más limpia, que la sociedad había abandonado ya hacía mucho. Ellos han escogido la salud espiritual en lugar de la conveniencia, y el viajero queda sorprendido e intrigado por esta idea.

Al final de la secuencia (y la película), tiene lugar en el pueblo el cortejo fúnebre de una anciana, y en el que en lugar de llorar, las personas celebran con alegría lo que perciben como el final correcto para una buena vida. Este segmento fue filmado en la granja Daio Wasabi, situado en la prefectura de Nagano.


 

EL SAMURAI DEL CINE AKIRA KUROSAWA 100322

Tomado de la Revista Día Siete 499 / Mes: Marzo / Año 2010

cuarto de estudio / EL FONDO IMPORTA

El samurai del cine
Akira Kurosawa mezcló su fascinación entre el Japón anti­guo y moderno con el arte Occidental y ruso para crear obras maestras del cine. Exploró el caos, el ejercicio del poder y la incertidumbre social, recuerda el autor del siguiente en­sayo, en el centenario de su natalicio, texto: Mauricio Carrera

En todas mis películas hay por lo menos tres o cuatro minutos de verdadero cine", llegó a decir Akira Kurosawa. Demasiada humildad para uno de los grandes del cine, autor de verdaderas obras maestras como Rashomon (1950), Los siete samurais (1954), Barbarroja (1965) Dersu Uzala (1975), Kagemusha (1980), Ran (1985) y, por supues­to, Sueños (1990).

Su maestría no era otra cosa que un enorme afán de perfeccionismo. Se le conocía como Tenno, que significa "Empe­rador", debido a su estilo dictato­rial y a su férrea voluntad de lograr la mejor escena, la mejor película.

Kurosawa nació el 23 de mar­zo de 1910. Su padre era militar y descendía de una dinastía de samu­rais. La mayor influencia familiar, sin embargo, provino de su herma­no, Heigo. Una anécdota: durante el gran terremoto de 1923, los dos hermanos pasean por Tokio, que ha sido reducido a escombros con un saldo de cíen mil personas muer­tas. Al dar vuelta en una esquina, se encuentran con una pila de ca­dáveres. Akira se asusta y prefiere voltear a otro lado. Tiene 13 años. Pero Heigo, de 17, lo obliga a mi­rar directamente a la muerte. Es su primer enfrentamiento con la cruda realidad, que retratará en pe­lículas como El ángel ebrio (1948) o Los bajos fondos (1957). El cri­men, la violencia, la pobreza, los vicios, serán ejes temáticos de su obra.

También, el ser humano en­frentado a una vida superior a sus fuerzas. Heigo comete un intento de suicidio en 1926 y lo logra, finalmente, a los 27 años. Era un muchacho inteligente y sensible, incapaz de afrontar la realidad cir­cundante. Kurosawa llegó a decir: "fue debido a mi hermano que lo negativo con lo que nací se con­virtió en positivo". Heigo le ayu­dó a afrontar sus propios miedos y a sobrevivir a pesar de las cir­cunstancias. Lo templó para no de­jarse derrotar por la vida. En su relato autobiográfico Algo como una autobiografía, publicado en 1983, afirma lo siguiente:

"No soy especial. No soy par­ticularmente fuerte. No tengo un don específico. Simplemente no me gusta mostrar mis debilidades. Y odio perder. Soy una persona que trabaja duro".

A través de Heigo, Kurosawa tuvo su primer encuentro con el cine. Su hermano trabajó como benshi, es decir como narrador de películas mudas. Asistió con él a las salas de cine y se maravilló con el séptimo arte, en especial con las cintas norteamericanas.

Se sintió tan atraído a la plasticidad de las imágenes cinematográficas, que su primera inclinación artística fue hacia el dibujo y la pintura. De hecho, en muchas de sus obras combinó su conocimiento pictórico con el cine, por ejemplo, en Sue­ños. Cada encuadre puede ser visto como una pintura. Hay incluso una fantasía onírica dedicada al impre­sionismo de Van Gogh. El mismo Kurosawa acostumbraba realizar los story-boards de sus películas, y mu­chos de sus dibujos (en especial los que hizo para Ran) son alta­mente apreciados y cotizados.

No es sino hasta 1936 que ini­cia su carrera cinematográfica, al ingresar en los estudios Toho como asistente de Kajiro Yamamoto. Bajo su tutela aprende los rudimentos del cine, desde el guionismo hasta el doblaje y la edición. Para 1941 filma Urna, que algunos consideran su primera película. En los créditos aparece Yamamoto como director, pero el estilo es netamente Ku­rosawa. Se advierte la fascinación de toda su vida por los caballos (urna es caballo en japonés), ma­nifiesta en cintas como Trono de sangre. Su primera película oficial, sin embargo, ya como director, es La leyenda del 'gran judo (1943), a la que le seguirán La más bella (1944) y La nueva leyenda del gran judo (1945). En esta última hay un enfrentamiento entre lo japonés y lo norteamericano, expresado en el predominio del judo sobre el boxeo. Es una época difícil, marcada por la segunda guerra mundial. Kuro­sawa vivió el militarismo y la de­rrota japonesa. Cuando se casó con la actriz Yoko Yaguchi (protagonista
de La más bella), el templo en que lo hizo fue destruido al día siguiente por las bombas aliadas.

Chambara y western
A lo largo de su carrera, Kurosawa mezcló su fascinación con el Japón antiguo y moderno junto con su ad­miración por el arte del mundo occi­dental y ruso. No sólo adaptó a Aku-tagawa (Rashomon) sino también a Shakespeare (Ran está basada en Rey Lear y Trono de sangre en Mac-beth), a Gorkí (Los bajos fondos) y a Dostoievsky (El idiota). Creyó en las bondades de la novela negra y del film nöir para transmitir la sordidez del Japón de la postguerra, por ejemplo en El ángel ebrio, con el que inicia uña larga colaboración con uno de sus actores favoritos, Toshiro Mifune. El perro rabioso es un homenaje a Simenon y Yojimbo a Dashiell Hammett. Renovó asimis­mo la figura del samurai como uno de los grandes símbolos japoneses. Lo hizo bajo la forma del chambara, especie de película de capa y espada ambientada en la época feudal, en cintas como Los siete samurais y La fortaleza escondida (1958). Chambara es una onomatopeya de una katana o espada al chocar y cortar la carne del adversario. Cambíense samurais y espadas por vaqueros y pístolas y se tiene un westem. Esto lo entendieron muy bien Sergio Leone, que adaptó Yojimbo para convertirlo en Un pu­ñado de dólares, y John Sturges con su inolvidable Los siete magníñcos. George Lucas, por su parte, se inspiró en La fortaleza escondida para algu­nas escenas de ese western espacial que es La guerra de las galaxias.

Perfeccionista, mal humorado (se lió a golpes con Mifune en Akahige), severo (su esposa murió durante la filmación de Ran y sólo detuvo el rodaje un día), disciplinado y muy critico de sí mismo, Kurosawa fue un verdadero samurai del cine. Su obsesión por la perfección lo llevó a pintar de verde el pasto en Ran, a acabar, con todo el suministro de agua de un pueblo para filmar la tormenta en Rashomon y a arriesgar que Mifune fuera herido con flechas de verdad en Trono de sangre. Los fracasos le calaban hondo. Sucedió con Barbarroja y, en 1970, con El camino de la vida. Después de su retiro de Tora, Tora (1970), debido a diferencias con el productor, cayó en un estado de depresión y alcoholis­mo que lo condujo a intentar suici­darse. Sucedió el 22 de diciembre de 1971. Kurosawa, en el cuarto de baño, tomó una navaja de afeitar y se cortó la garganta y la muñeca.

La siguiente
Kurosawa, a través de su cinemato­grafía, exploró el caos (Ran significa eso, precisamente, "caos"), el ejer­cicio del poder y a incertidumbre de la sociedad de su tiempo. Sus héroes se enfrentan, mediante la acción y la bondad, a resolver los dilemas éticos que les impone su condición humana, a efecto de no ser aniquilados física o moralmente. Esto se ve claramente en ese canto a la amistad que es Dersu Uzala y en ese acto de sacrificio que es Los siete samurais ("cuando te han de cortar el cuello, para qué te sirve rasurarte la barba", pregunta uno de los protagonistas). Su aporte al cine es inmenso, en especial por su enorme fuerza visual, lo mis­mo desde un mero punto de vista plástico que dramático. Se alejó de la tendencia Godzilla, producto del miedo nuclear de Hiroshima, para crear un universo fílmico de mayor profundidad e intensidad huma­na y artística. Recibió, en 1989, un Oscar honorífico por su trayectoria artística. Creía en la preparación y la dedicación fílmica. Decía: "Con un buen guión puedes hacer una película buena o una mala. Con un mal guión sólo tendrás películas malas". Cuando se le preguntaba cuál era su mejor película, él siem­pre contestaba: "la siguiente".

• Mauricio Carrera
Ciudad de México, 1959. Escritor y periodista. Su novela más reciente es La derrota de los días (2009).

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Algo de Kurosawa en Youtube: DreamsDREAMS "Vincent Van Gogh" by Akira Kurosawa /

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