La sofisticación de la danza al servicio de la música

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La sofisticación de la danza al servicio de la música

La compañía de Marie Chouinard deleitó en el FIC con una obra llena de experimentación

 

Domingo 07 de noviembre de 2010 Juan Hernández Enviado | El Universalcultura@eluniversal.com.mx

 

GUANAJUATO. —La propuesta artística de Marie Chouinard (Quebec, 1955) rebasa el lenguaje de la danza para transitar por los campos del performance, la instalación coreográfica y, sobre todo, la intervención del cuerpo humano que, transgredido en su estructura convencional, se desarticula y se reestructura para ser la imagen y al mismo tiempo el soporte de esa imagen en el campo formal.

 

En el espectáculo bODY_rEMIX/gOLDBERG_vARIATIONS –creado en 2005 para la Bienal de Danza del Festival de Venecia-, la artista elabora un lenguaje en extremo sobrio y sofisticado. Los bailarines ponen su carne, sudor, sangre y respiración al servicio de la música. Ellos son la notación musical corporeizada.

 

Chouinard, con 40 años en la danza, primero como solista y luego como directora de una compañía, rechaza en su creación las referencias obvias a la realidad circundante, porque a ella le interesa sobre todo crear realidades nuevas que con una estructura estética y una propuesta de lenguaje original y potente, permita una exploración intelectual mucho más profunda sobre el arte.

 

La función que ofreció su compañía la noche del viernes, en el Auditorio del Estado de Guanajuato, en el marco del Festival Internacional Cervantino 2010, confirmó la potencia y la genialidad de la creadora, quien es sin duda una de las grandes figuras del quehacer escénico internacional en este siglo XXI aún en pañales.

 

En el trabajo de Marie Chouinard se advierte el tejido fino a mano, perfecto, que ha ido trabajando en un proceso de evolución artística, que se ha valido de una experimentación libre, de hallazgos sólidos y de la construcción de lenguajes específicos, únicos, para el discurso de cada obra.


Estética y ética

La potencia del cuerpo humano en la obra de Chouinard representa una reflexión tanto estética como ética.


Es el cuerpo no enajenado, el que ejerce su libertad creadora y expresiva, capaz de intervenirse para ser el espacio geográfico de la experimentación escénica en todos sentidos. Bailarines rigurosamente entrenados en el ballet y en la danza contemporánea, virtuosos no sólo por su técnica depurada sino también por la apertura intelectual que poseen para romper con los condicionamientos ordinarios de los cuerpos y convertirlos en el terreno propicio para la creación artística.

 

Los bailarines de Chouinard, en esta propuesta escénica, ofrecen una sinfonía musical corporeizada. Las barras de ballet se convierten en un pentagrama en el que el bailarín, como una llave de sol, se adhiere para representar el ritmo, la cadencia, el sonido.

 

Las variaciones Goldberg de Bach son el punto de partida del experimento artístico que desemboca en el performance, la instalación coreográfica y la creación de cuadros plásticos potentes y efímeros, como instantáneas que se disparan, cumplen su cometido y desaparecen. A la música, esencial en el discurso de la puesta en escena, se le añade la voz humana, la que proviene de la entraña, no la articulada como lenguaje cotidiano. Y al cuerpo se le agregan elemento externos, que se vuelven extensiones de las piernas, de los brazos, de la boca, de la cintura, de la espalda. Objetos cotidianos que en uso artístico adquieren una dimensión distinta. Son objetos que en el mundo ordinario utilizan las personas con habilidades diferentes: andaderas, bastones, arneses de estilo ortopédico y muletas.

 

Contrasta la belleza de los cuerpos de atletas de los bailarines, de talles, piernas, brazos y cuellos largos, con los objetos que recuerdan a la discapacidad física. Sin embargo, en escena esos instrumentos auxiliares dejan de referirse a la dificultad para moverse, para hablar de una capacidad superior, la que tiene el cuerpo humano en el sentido de su propia transformación.

 

En la puesta en escena hay referencias a la belleza clásica, a la perfección de la técnica dancística balletística, al cuerpo principesco, pero sólo para desarticular el modelo estético, derrumbarlo del pedestal en el que lo ha puesto la cultura occidental, y mostrar que existen otras formas de construir el lenguaje corporal para expresarse en el terreno libre del arte.

 

Marie Chouinard y su compañía de bailarines han establecido una complicidad en relación con su postura artística, para lograr consolidarse como una de las organizaciones de creación contemporánea del arte de mayor relevancia en la actualidad.

 

La obra bODY_rEMIX/gOLDBERG_vARIATIONS, ballet contemporáneo en dos actos, establece una relación transformadora entre el cuerpo y el espacio. Espacio intervenido para gestar y dar a luz, en el lapso efímero de la representación, a la belleza excelsa de la creación artística.

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